13 diciembre 2016

Nuestros modernos “Productos de exportación”.


Hasta hace unos años, para quienes conocían algo de Colombia, éramos reconocidos internacionalmente por el café, las esmeraldas, el oro, Cartagena, Gabriel García Márquez y su gente rumbera. Hace quince años empecé a vivir en distintos lugares de Latinoamérica, y desde que abro la boca en cualquier lugar, la primera cosa que generalmente me dicen es: ¡Ah, la coca, Pablo Escobar!

Con contadas excepciones, las cosas que hacen recordarme que soy colombiana, hacen que tenga que tomar tiempo, tomar aire para no explotar, quedarme muy seria, y recordarle a la persona, que por ser colombiana, no quiere decir que yo sea eso, y que Colombia es mucho más que Pablo  Escobar. Pero estos últimos años la cosa se ha ido ya a unos extremos patéticos. Ya no solo es Pablo Escobar, ahora la mención a mi acento es porque lo han escuchado en: Sin Tetas no hay paraíso, el Patrón del Mal, El cartel de los sapos.

Ninguno de los “productos de exportación” lo he visto, pero ya con el nombre puedo imaginarme de qué se trata. Pero la gota que llenó la copa, es que últimamente me relacionan con Maluma y su gran “éxito” a nivel internacional. Una sociedad cuyos productos de exportación y de importación son videos de “ídolos” como Shakira y Maluma, bailando en un burdel, realmente es una sociedad a la que me niego a pertenecer.

Pero que una persona que es líder de una empresa multinacional, que diariamente “forma” líderes para su empresa, me diga no solo que Shakira es una “digna representante de Colombia” y  que quiere que sus hijos sean como Shakira y Maluma, eso, en serio, me demuestra que no es que la sociedad esté enferma, sino que la enfermedad la invadió y que los valores están totalmente trastocados. Me margino de esa sociedad, por convicción.  El universo me libre de ser “exitosa”, “famosa”, “líder” en medio de una mentalidad como esta. Disidencia absoluta. 

¿En serio alguien puede afirmar que como humanidad, hemos mejorado?

....

Al siguiente día que escribí esto, un alumno me dio una gran lección. Me dice: "maestra, lo que usted debe hacer es hablarle a las personas que la relacionen con Pablo Escobar, sobre las cosas buenas de Colombia. La mayoría de nosotros somos ignorantes, así que sería bueno que nos contara las cosas buenas de la esencia de su país". 

Esas cosas raras. Primero sentí una verguenza infinita, y en el instante siguiente le agradecí profundamente porque él me dio una gran lección. En la noche, le respondí:

El lugar donde a punta de guabinas, cumbia y bambucos aprendi a mover mis pies. Las montañas más verdes que nunca vi, en cuyos matices me perdi hasta encontrarme, y desde cuyas piedras mi esencia aprendió a volar.
Tierra donde la ausencia se recompensa con vallenatos al volver, donde la brisa y el olor a mar te abrazan todo el año. Lugar de atardeceres con amigos que nunca olvidaré.
Tierra de niñas con pies descalzos enclavados en la arena, mirando al paraíso, lugar con olor a café.
Lagunas bañadas en oro y cosidas con filigrana Chibcha
Mochila anudada de sierra, indio de mirada buena, silencioso, sabio, que en lo alto ora a los dioses perdón para nosotros, hermanos menores que arrebatan la paz.
Viento, colina, macondo y amor. Teta de máma tierra y de taitas campo que a grandes manos te dan papa y aguadepanela al pasar por sus casas al peregrinar.
Mina, carbón.
Salsa, sudor, grito de fiesta, tarde de amor.
Corazón que arde, que entrega,
que canta esperanza cada nuevo dia, asi en su memoria no recuerde la paz.
Guajiro, caleño, arrebatao el costeño, berraco el de Santander.
Pujante el paisa
Pasión más pasión.
Playa, llanura, desierto, nevados, selva y de nuevo amor.
Corazón que añora. 


Hay tanto, tanto, tanto y tan profundo, que siento como late este dolor en el pecho al sentir que sólo la fama importa, que estas cosas ya no tienen marketing, y que lo que vende es lo que hay que mostrar, olvidando que lo valioso realmente no puede ser atrapado por ningún aviso, ni vendido en ninguna esquina, ni mostrado en ningun video. Porque la raiz no se deja ver, solo se deja sentir para quien crezca en su suelo. Porque sé que si soy un mucho colombiana, un poco argentina, un tanto brasilera y una pizca mejicana, es porque me dejé inundar de la magia que en estos países, se puede llegar a VER con el corazón.


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