13 diciembre 2016

De cómo se comprueba la existencia del paraíso

Creo que es importante decirles lo trascendental que era aquel congreso. Sí, era un congreso de aquellos que no se presentaban desde la última congregación de pléyades. Un congreso -como no- de esos que la historia se niega a olvidar...


- No, no, no, permítame ingeniero, -dijo uno- pero es evidente que usted se confunde al asociar a Eva con una criatura mítica, pues según los textos profanos, Eva era simplemente una existencia primaria de la humanidad, desarrollo posterior a un sistema evolutivo, yuxtapuesto de emociones y de espacios mono temporales.

- Discúlpeme usted, - acotó otro- pero está absolutamente equivocado profesor.  ¿Usted acaso no recuerda que los espacios mono temporales fueron refutados como paradigma en la última fase de desarrollo intelectual de nuestro congreso del año anterior? Por favor, me abruma su inconsistencia metódica al negar las bases y fundamentos pragmáticos de la metafísica.

- ¿Pragmáticos ha dicho usted?, - refutó aquel- por Anón, es que me parece increíble que se atreva a citar usted ésta frase en pleno siglo interfasal. ¿No ha leído usted los planetas en los últimos días? Es evidente que no. Quiero aclararle que lo pragmático ha sido revaluado, y reemplazado por la teoría cuántica, que da soporte a la tradición milenaria de los preclásicos.

- Estoy de acuerdo con el matemático –reafirmó el del lado-. Es real su comparación. Por supuesto. Y muy acertada, pues contrario a lo que decía inicialmente el ingeniero, evidentemente Eva “era”, y hago énfasis en las comillas, una criatura mítica, al igual que Adán. Es contundente, por demás, el hecho de demostrar que no sólo fue mítica, sino que además hizo parte de la realidad visual. Es claro, pues las imágenes encontradas y proyectadas recientemente en la sala de videos, son una prueba irrefutable de su existencia. Por Anón, ¿Quién se atreve a negar las imágenes fehacientes del registro visto de La Laguna Azul, en donde evidentemente se ve,  vivieron este par de personajes? –Dijo lleno de orgullo el fulano, echando su espalda hacia el espaldar de su silla con actitud de estudioso sabiondo que gana un debate-.

- Y hasta un diario se ha encontrado de los personajes en cuestión, -agregó entusiasmado el de más allá- sí, “El diario de Adán, el diario de Eva”.

- Eso –manifestó indignado el de más allá- permítame señor clero, no representa una prueba contundente a este hecho, ya que los estudios de petróleo 15, y de muestras piedrígenas, han demostrado que éste manuscrito no fue escrito en tiempos del paraíso, sino por el contrario, varios minutos después.

- Es una apreciación absolutamente errada -objetó el de la esquina, sosteniendo la pata de sus lentes en la boca- según pude comprobar en un reciente estudio que efectúe hace pocos días en la maquina temporal. Estuve en el mismo momento de ser escrito el libro, y no cabe duda, ‘Mark Twain’ fue el alias que utilizó Adán para poder desfogar todas sus realidades, tan cuestionadas por el imperio civilizoide del tiempo en cuestión.

- Permítame cerrar diciendo –manifestó el otro, poniendo los codos sobre la mesa y cerrando sus manos como si estuviera orando- que estoy de acuerdo con mi colega, en que definitivamente Twain No era Adán, sino por el contrario, Twain.

- En conclusión -dijo el moderador- y para cerrar esta página de la historia, he de hacer un resumen sintético de nuestras conclusiones, las cuales serán publicadas en la “Sed”: Eva no era una criatura mítica, por el contrario, era una criatura de la humanidad, que se vino a unir con un escritor que usaba un alias para evitar ser juzgado por los sabios de aquel tiempo en todas sus vivencias. Los hechos de existencia visual de Adán y Eva en el Paraíso, parecen ser completamente contundentes en cuanto a la existencia de aquellos seres, aunque sin embargo, existen dudas sobre la validez del sistema de emisión, y por otro lado se presentan inconsistencias en las pruebas de petróleo 15.
 ...

Eva mujer cerró su block de notas y salió del salón en silencio, con su alma completamente desnuda, mientras escuchaba los últimos sonidos de voces imponiendo sus últimas conclusiones. Adán la esperaba con una sonrisa cómplice en el ascensor, y con su alma también completamente desnuda. Al cerrar la puerta, marcaron el botón que los llevaba hacia el último piso de arriba, a El Paraíso.   

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