Voy
caminando por una callecita en Tonalá, un pueblito de la Región Metropolitana
de Guadalajara. Las calles son empedradas, y no hay edificios, solo casas de
colores, en cuyos muros se sostienen pasacalles del día de los muertos, o de
alguna procesión por el día de la virgen. Las personas se conocen entre sí, se
miran a los ojos cuando caminan. En general van al tianguis de los jueves y
domingos, a comprar los productos locales, de artesanía, ropa, cosas para la
casa, etc. Son las tres de la tarde, y vamos caminando una señora y yo por la
mitad de la calle. A mano izquierda veo que los encabezados de todos los
periódicos anuncian el triunfo de Trump. Me acerco un poco, y la señora mira
hacia mi lado preguntando en voz alta: ¿Ganó? Yo le digo que sí, mientras
continúo caminando. Ella se persigna con rapidez mientras eleva una plegaria:
Virgencita de Guadalupe, protégenos. Sigo caminando, y observo con atención.
Méjico es un país lleno de color, vida, gente que trabaja duro, a veces yo
diría que demasiado. En todos los lugares por donde paso, se habla del tema. La
gente está indignada, angustiada, pendiente de los familiares que están allá.
¿Qué será de ellos?
Un
pensamiento surge. Entiendo a los republicanos, que ganaron, porque sienten
miedo de que su país se llene de gente ilegal. Hasta ahí, entiendo el miedo.
Pero entonces viene otro tema. La dignidad. Me gustaría saber qué pasaría si
todos los inmigrantes que están en Estados Unidos se unieran con varias
acciones al mismo tiempo: Salieran mañana de ese país. Y que todos y cada uno
de los posibles migrantes a ese país, dejáramos de comprar las cosas que
producen y que han inundado el mercado mundial, a veces sustituyendo nuestras
marcas locales. Dejar de consumir Coca Cola, Walmart, Adidas, Nike, Starbucks
etc etc etc. ¿Cuál sería el destino de ese país? A ver si entre todos ponemos
en su lugar al señor Trump, y a todo el medio pueblo norteamericano que apoya
su pensamiento. A ver si les hacemos entender que ellos no son nada sin
nosotros, pero que nosotros podemos unirnos para formar un mundo en nuestras
comunidades, en nuestros países. Porque sé que los colombianos, argentinos,
brasileros, mejicanos, etc, etc, hemos demostrado en nuestros países, y afuera,
que somos capaces de hacer grandes cosas. A ver si rompemos con un simple
alfiler ese “American Dream” de una vez por todas. A ver si de una vez por
todas les enseñamos a los que vienen a valorar más un AGUA FRESCA que una
Pepsi. Que nuestro sueño sea conocer todos los rincones de nuestra América,
hermosa, llena de paisajes y de historia, en vez de soñar tener visa americana
y poder conocer a Mickie Mouse. Porque este resultado ha dependido de nosotros.
Porque les hemos enseñado a nuestros hijos, a nuestros nietos, que debemos
perseguir el consumo, las marcas, los bienes de lujo, y que esas cosas son
importantes.
Los
pájaros, las mariposas, los salmones, son más libres que nosotros. Ellos pueden
migrar de un lado al otro, ellos no tienen las fronteras que hemos creado los hombres
en la ambición y el poder. Depende de nosotros cambiar el rumbo de nuestra
historia. Depende de cada uno de nosotros tener la dignidad de saber que allí
donde nos quieren construir muros no somos bienvenidos, y entonces irnos a
lugares donde siempre seremos recibidos con los brazos abiertos, y en donde por
lo mismo, podremos ser capaces de dar lo mejor de nosotros mismos.
