14 diciembre 2016

Madonna es una trampa.

Por Cynthia Berguier

Leo por estos días, loas a Madonna por unas palabras que pronunció en una entrega de premios. Algunas cosas que dice pueden ser acertadas. Pero quizás, señala con fuerza un objeto equivocado. Leo en muros de contactos, testimonios de mujeres que encontraron en ella un ejemplo de mujer fuerte.
Yo nunca entendí ese modelo. Tal vez, porque intuí que había otros horizontes posibles para los seres humanos (mujeres incluidas) que el de ser una sensual estrella pop que se exhibe como dueña de su sexualidad.
Pienso que el erotismo de revista Rolling Stone, es una gran quimera. Conlleva mucha impostura, y con ella, mucha frustración. 

Tal vez, en lugar de ser Madonna un agente del destape y de la amoralidad dionisíaca, haya sido todo lo contrario, una fuerte mediación que se coló entre nuestro cuerpo y nuestra autopercepción, entre nuestro cuerpo y el del otro. Que penetró en nuestro deseo como imagen lejana y vacía. Y contribuyó a esa paulatina separación de nosotros mismos que resulta del tránsito por esta vida.
Tal vez el arte no se trate solo de captar la atención de los muchos y gritar. Tal vez sea necesario también tener algo para decir, sean o no palabras. Pero para eso hay que cultivar una mirada. Extraerla de las experiencias personales, de los vacíos, de la conciencia de la finitud. De alguna coordenada absolutamente propia.
Para nuestra generación, Mtv fue tribuna de doctrina. Allí nos enseñaron a pensarnos, a proyectarnos, a identificarnos con íconos (formas de hombres y mujeres fuertes, triunfadores/as) en donde lo único verdaderamente fuerte era la corporación, y su naciente nicho. Eso decía Madonna, encontrar mujeres fuertes. La fuerza de Madonna residió en saber leer y capitalizar el deseo masculino, que obviamente, se proyectó sobre las mujeres como un deseo de ser, de probar y poseer. Y ahora, "sola, fané y descangallada" se le ocurre que es importante ahondar en pensamientos profundos y bajar línea.

Yo sí creo que el problema del machismo en el que todos nadamos es, entre otras cosas, un problema de representaciones. Como decía Mohamed Alí, dios es blanco (y hombre), los ángeles, blancos (y hombres).
Los mesías son hombres, el genérico humano, se dice "hombre", entre otros tantos etcéteras.
Pero buscar un modelo fememimo en Madonna, existiendo tanta mujer interesante y poderosa, lleva a pensar que lo único que importa de la mujer es su cuerpo. Ser mujer es ser puro cuerpo.
El movimiento literario "negrismo", resaltaba y rechazaba que los negros tuvieran siempre, en la sociedad occidental, el lugar de sólo cuerpo (esclavos, soldados, deportistas, etc).
Pero siendo el cuerpo la fuente de todos los placeres sensibles, sería medio tonto rechazarlo. Claro. Pero es que Madonna ni siquiera es cuerpo, es imagen de un cuerpo. Y ahí está la trampa.
La imágen que se hace pasar por la cosa que representa, es la trampa. Y el cuerpo está detrás, sometido a la imagen eterna e inalcanzable, pero también sometido a la ley de la finitud.

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