14 diciembre 2016

El arraigado concepto del éxito. Las vocaciones y el servicio.

El hombre ha intentado a la fuerza establecer un desarrollo material en las sociedades. ¿Eso es progresar? Hombres simples me han enseñado que no. Progreso para las sociedades que basan su vida en la búsqueda de la belleza, de la libertad, de lo justo, piensan que eso no es progreso. Progreso en el  hombre sería lograr ser bueno, actuar bien. Pero no sólo para sí mismo o para su pequeño círculo, sino para el todo. Pero en la religión del dinero no se piensa así. Para el pensamiento que sostiene a la religión del dinero, el principio de progreso está orientado a la invasión, a la expansión, a pasar los límites del otro para el propio beneficio, para llenar los bolsillos de oro, tierra, dinero, casas, o todo lo que indique acumulación. 


“Cómo has progresado” Esa frase me sorprende. He escuchado lanzar esa frase a personas que han terminado cuatro carreras, comprado varios carros y casas, han recorrido el mundo, pero en la intimidad de una charla, he sentido la soledad de esas personas, el vacío, los vicios que han tenido que inventarse para curar el retroceso en su propia alma, en su propia paz.


La primera imagen que me llega para iniciar esta reflexión, es la de la comunidad Wayuú en la Península de la Guajira. Ellos son nómadas. Viven en el desierto y pastorean cabritos en los escasos árboles de ese lugar maravilloso. Tuve la oportunidad de ver un poco a distancia esa comunidad. Ellos viven en grupo desde hace tantas generaciones como la memoria humana es capaz de recordar, y fabrican unos tejidos y mantas que han sido transmitidos por generaciones. 

Entonces, me pregunto: ¿Qué es el éxito? ¿Qué es el fracaso? Para las comunidades cuyos valores humanos a alcanzar son la solidaridad, el respeto, la cooperación, la justicia, la paz, exitoso sería aquel que pudiera en su vida llegar a aplicar esos valores lo mejor posible. Porque el éxito sería el alcance de nuestras metas, de lo que consideramos digno de alcanzar.

¿Qué es el éxito para una persona de la religión del dinero? Pertenecer al grupo de  individuos que provienen de los buenos colegios y las buenas universidades, y entran a buenas empresas y compran buenos carros, y viven en buenos apartamentos, y  pasan vacaciones en buenos hoteles. El fiel de la secta practica constantemente ser de los buenos. Los que lo alcanzan, en la religión del dinero son calificados como exitosos. Los otros, son los malos, son los fracasados.


Volvemos aquí, como en la ética, a la concepción del mundo de acuerdo con nuestros valores. En cuanto nuestros valores sean individuales, y orientados al logro material, al consumo, nuestro éxito individual estará medido por esta vara, y de la misma manera es eso lo que transmitimos como cultura, dejando de ver los valores íntimos del individuo, independiente del valor económico que ello genere. Aspectos humanos como la maternidad, el arte, la cultura, la solidaridad, la risa, el hallazgo de la vocación, o lo que es lo mismo, el hallazgo de la función del individuo en el mundo que habita, no tienen costo, no son cuantificables ni medibles, y sin embargo son los valores más sagrados que una sociedad tiene para su supervivencia. Si desplazamos estos valores y los reemplazamos por la religión del dinero, seriamente ¿Cómo se imagina nuestra sociedad en 30 años?

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